miércoles, 14 de noviembre de 2018

Alcume Basket 54 - Amenaza 55

Tarde de domingo con alerta por temporal. Para salir de debajo de la manta y abandonar la comodidad y el calor del sofá te tiene que gustar el baloncesto. Si no, no se explica. O que me lo expliquen Marco, Caki, Xan, Simón, Ángel, Camilo, Pablo y JB, que eran los que estaban como clavos en Teis a golpe de seis de la tarde.
Baloncesto y sofá, la combinación perfecta
Y no éramos los únicos, porque Alcume también tenía una nutrida representación. Equipo recién llegado a la categoría, el último precedente de enfrentamiento se remonta a la copa del 2017, donde sudamos de lo lindo para doblegarlos. Viendo alguna cara nueva y los marcadores que venían haciendo, se intuía un choque complicado.

Pero una cosa es que se nos complique el partido y otra que nos pasen por encima. Y al inicio fue básicamente lo que pasó. Unas defensas (por llamarles algo) desastrosas hicieron que en los primeros ataques anotasen mínimo tres puntos en cada visita a nuestra zona, cuatro de vez en cuando por no cerrar el rebote tras el tiro libre. Éramos lo que se suele llamar "unas madres".

En ataque no hicimos grandes alardes, pero los tiros iban entrando (incluido el tradicional tiro de Kaki a media distancia en la primera jugada por si no vuelve a ver el balón), así que a mediados de la primera parte ya teníamos un marcador decente, que proyectaba 60 puntos al final. Eso puede llegar a estar bien si la proyección de tu rival no es de 90. Gritos, arengas, que si hay que bajar el culo, que si hay que hablar. Pues eso, que nos pusimos a defender, por ratos en individual, y detuvimos un poco la sangría. Llegamos al descanso seis o siete abajo, pero con la sensación de volver a estar en el ajo.

De hecho, en la segunda parte arrancamos bien. Con Kaki abierto para agrandar el campo, las penetraciones de Pablo, las arrancadas de Camilo y las medias vueltas de Javi hacen que el marcador se vaya entonando. Más atentos en el rebote, estirando el brazo para molestar en los tiros, también detenemos la sangría en nuestra zona, así que empatamos el partido. Pasamos un rato en un tira y afloja y hasta parecía que íbamos a coger algo de ventaja. Pero no: volvimos a liarnos con precipitación en ataque y desajuste en defensa.

Tiempo muerto. Patada a la pizarra y todos atentos al sudor del suelo: "el que esté en el lado débil que ajuste la posición de forma que el del medio pueda recuperar el lado fuerte mientras el del otro lado sube". Volvemos a la pista. Alguien pregunta por lo bajo: "¿eso era en defensa o en ataque?"


Al acabar el tiempo muerto
Y con estas nos plantamos a 2:37 para el final y 8 puntos abajo en el marcador (40-48). Pinta mal. Miro hacia Xan con incredulidad. No puede ser que perdamos estando él. Cami se lanza a la aventura, triple en suspensión y dentro. Hay partido. En la siguiente jugada Pablo asume el triple: dentro. Miro de nuevo a Xan. Puede que el talismán funcione. Ellos no se arredran y van sumando en los tiros libres. A Javi no le quema el balón: canasta y libre. Ellos anotan otro libre. Tiro fácil para Kaki debajo del aro. ¡Falla! ¡¿Quién ha fichado a este tío?! Vuelvo a mirar a Xan y parece tranquilo. Pero perdemos de 1, faltan 7 segundos y sacan ellos. Pedimos tiempo muerto. Nos lo dan ... y luego nos lo quitan, pero esos 10 segundos sirven para aclarar ideas. Robo de balón. Le llega a Kaki y tras cuatro pasos y dos faltas ... ¡anota!. Yo siempre confié en él. Uno arriba (55-54) y aprovecho para frotar un décimo de lotería en la camiseta de Xan sin que se entere.

Primera victoria del año tras una gran remontada y mucha suerte. Un montón de lecciones aprendidas: la ley de la ventaja, la ley de verticalidad, la ley de adjudicación temporal de tiempos muertos ... me río yo del Supremo y de las Móstoles. Ahora a continuar la racha y esperar que vuelva Óscar. ¡Ánimo machote!

Consultando el reglamento en el banquillo

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